Ilustradora digital surrealista y criptoartista, con un peculiar estilo creativo, cargado de tintes oníricos y surrealistas y con la presencia del rostro femenino buscando transportar en todas sus obras al espectador a un mundo de libertad, emociones, fantasía, misterio y fuerza donde todo es posible. Así se presenta Mavi Prado, artista venezolana y residente en Barcelona, como nueva artista consagrada para Pazarte.

En esta entrevista nos comparte su proceso creativo, su visión del arte y su sello único que la distingue, así como, la necesidad de colaborar en iniciativas como Pazarte para ayudar en las situaciones donde hace más falta.

EntrevisArte con… Mavi Prado, artista digital en Pazarte

La expresión en el arte digital

En 2020 el arte digital apareció en la vida de Mavi Prado como una puerta mágica hacia infinitos universos. Ella afirma que siempre había buscado un medio que la permitiera expandir los limites de su imaginación y ahí encontró el arte digital no por casualidad sino que fue un descubrimiento de necesidad de contar lo inefable, de poder transformar las emociones en imágenes pudiendo viajar en libertad y tocar almas de cualquier rincón del mundo. El arte digital la dio la posibilidad de pintar con luz, con vibraciones y energía en movimiento.

Un anécdota que nos cuenta la artista es que ella sigue pintando de manera tradicional porque sigue amando este método. Sin embargo, el medio digital y la tecnología la envolvió y la enamoró.

Sello artístico: colores y formas

«Los colores estridentes son el lenguaje de mi alma». Esta es la definición de cómo la artista ha sentido que es la vida: llena de contrastes por la intensidad de la alegría, la profundidad de la nostalgia, la fuerza de lo femenino y el misterio de lo sagrado. Por ello, su sello artístico se inspira en el surrealismo pues ahí pudo encontrar el terreno perfecto para habitar esos contrastes sin ponerse fronteras, un espacio donde lo imposible cobra sentido.
Este sello tan característico de la artista surge de su raíz, de su tierra caribeña, de lo exuberante de la naturaleza, de la sensibilidad que la caracteriza, de su curiosidad por la geometría y también de su deseo de provocar en quien observa sus obras, una sacudida emocional que lo saque de lo cotidiano.

Pazarte como llamada a la acción

La iniciativa de Pazarte la considera absolutamente necesaria como un puente, una ofrenda. Ella considera que el arte no es solo contemplación, es acción, es transformación y liberación. Para la artista iniciativas como esta nos recuerdan que el arte tiene la capacidad de sanar, de unir y de sembrar esperanza. En estos momentos la solidaridad se vuelve más poderosa cuando se reviste de belleza, y el arte es ese vehículo capaz de conmover al corazón y despertar la conciencia.

Mavi considera Pazarte como lo que es, un acto de amor colectivo.

Tu obra en Pazarte

Con sus obras en PazArte la artista quiere transmitir un mensaje de alegría, de luz y de celebración de la vida. Para Mavi el arte es la energía que nos conecta con lo mejor de nosotros mismos, con esa chispa divina que todos llevamos dentro. La intención de la artista es invitar a mirar el mundo con entusiasmo, a recordar que estamos aquí para crear, compartir y multiplicar belleza, amor, calma y bondad. Considera que el arte puede ser una fiesta del espíritu, un puente de unión y un recordatorio de que la vida siempre está llena de colores, posibilidades, abundancia y nuevos comienzos.

Inspiración en la creación

La naturaleza, los sueños, sus raíces venezolanas, la mujer como universo creador y el latido del Caribe son algunas de las inspiraciones que Mavi utiliza para crear sus obras. Sin embargo, no es lo único, los silencios, las heridas o los viajes internos también ayudan para como ella misma dice «confrontar mi sombra y transformarla en color».

Una vez tiene la inspiración, comienza el proceso de crear. Para ello, Mavi nos cuenta como lo hace, «comienzo con un estado meditativo en el que cierro los ojos, me hago consciente de mi respiración, escucho mi voz interna y dejo que las imágenes me visiten en un trance casi onírico». Luego las traduzco al lienzo digital, como si tejiera una red entre lo invisible y lo visible. Pinto con la certeza de que cada obra es un espejo donde alguien más podrá reconocerse.